El 80% de las noticias hablan de desastres, guerras, catástrofes, delincuencia, maltrato y accidentes. “La violencia es un elemento omnipresente del quehacer del periodistal”, remarca el profesor Alejandro Navas, quien junto con el psiquiatra Francisco Orengo y el periodista y terapeuta Mark Brayne, intentaron concienciar a los futuros periodistas de lo que van a encontrarse en su día a día.
“No hace falta ser corresponsal de guerra”, advierte Francisco Orengo, ya que hay otras situaciones adversas donde la violencia o las situaciones espantosas están presentes, como puede ser el atropello de un niño. Precisamente porque el periodista se encuentra en esa tesitura de presenciar hechos dolorosos y traumáticos, procesarlos y explicarlos a la sociedad, el psiquiatra recomienda “la creación de unos recursos psicológicos que os permitan trabajar con lo más duro del ser humano, sin salir traumatizados”.
Del mismo modo, Mark Brayne, corresponsal de la BBC durante 30 años y testimonio de algunos de los duros episodios del siglo XX, -como la Guerra Fría, la caída de Ceausescu durante la revolución de Rumanía o las manifestaciones en la plaza de Tiananmen en Beijing,- asegura que “todo periodista debe ser entrenado para protegerse físicamente, pero sobre todo, emocionalmente”, porque “primero sois animales, después sois seres humanos y, por último, periodistas”.
Cuanto más amenazante es una situación, más intensa es la situación emocional y más probabilidades hay de sentir euforia. Mark Brayne cree que lo realmente difícil es ser periodista y humano a la vez, porque “el reto del periodista es mantener el juicio en todo momento para no posicionarse hacia ningún lado”. En este sentido, opina que “un periodista debe ser fuerte y a la vez flexible como la hierba, porque, si es fuerte y duro como el acero, puede romperse en cualquier momento. En cambio, si es como la hierba, puede doblarse en cualquier dirección y jamás se romperá”.